¿Si es chileno, es bueno? Parte II

NOTA: El autor se reserva el derecho de pasarse por la raja todos los comentarios de palurdos con déficit atencional y dificultad de comprensión lectora, como así tontos graves que no entienden que ésto es una opinión sesgada de este humilde servidor, por lo que no busca ser la verdad absoluta; sino lo que más se le acerque a ella.

Saludos a todos ustedes legionarios. Aquí, vuestro humilde intento de servidor les da la bienvenida a un nuevo artículo, en donde, y como ven en el título, continuaremos hablando de ese extraño cariño a lo chileno. Varias cosas me quedaron dando vuelta en la cabeza con el artículo anterior, considerando que salió un tema muy interesante en los comentarios que dejaron (pocos, pero se agradecen), que es de los compatriotas que logran el éxito fuera de nuestras tierras, luego de ser ninguneados por sus pares, para luego, convertirse en nuevos referentes a los que todos, casi sin excepción, se arrodillarían ante ellos, si se pudiera. Y es que la envidia y la soberbia de algunos pocos, generalmente, da pié al nacimiento de estos personajes que no fueron profetas en su tierra. Conozcamos un poco más de ellos, a continuación. 

En el artículo anterior, y si recuerdan bien, mencionaba el reciente Premio Nacional de Literatura otorgado a Isabel Allende, escritora que, a pesar de mis reparos a su capacidad como novelista, reconozco que es una de las autoras que más vende no sólo en Chile, sino en varios otros mercados, pero recién comenzó a ser valorada en nuestro país como escritora luego de esa adaptación al cine de su obra más exitosa, al vomitiva “La Casa de los Espíritus”. Recién después del éxito de la película, gracias a su dramón cebollero con tintes de realidad fantástica “tomadas” de Juan Rulfo y Gabriel García Marquez, Isabell Allende se vuelve un nombre importante para nuestra literatura, a pesar de todas las críticas que hasta el día de hoy recibe. Y es que, aparte de su calidad cuestionable, vende, y vende muy bien, y sólo desde mediados de los ’90 que nuestra prensa habla medianamente bien de ella, y sobretodo ahora, que en los últimos 8 años han tratado, por todos los medios de darle el Premio Nacional de Literatura, cuando ya ha ganado varios otros premios que, sopesando fríamente, valen más que éste. Pero su premiación, hace que la gentuza vuelva a sentir orgullo de esta autora, cuando días antes, la mayoría, hablaba pestes de ellas, sin siquiera haber leído una vez en su vida una sola página de alguno de sus best sellers.

Otro escritor de gran éxito en el extranjero, pero que aquí tardíamente ha sido reconocido, y para peor, póstumamente, es Roberto Bolaño. De una carrera de gran prestigio en Europa, un andar y una vida casí de patiperro, y de una prosa reconocida como desafiante según la crítica, sería sólo después de su muerte, el 2003, y producto del ya patéticamente legendario lapsus de la modelo Carola Zúñiga, que juraba de guata que el occiso era Chespirito, que recién la masa pseudo culta de este país hablaría de obras suyas como 2666, Los Detectives Salvajes, o Putas Asesinas.  En este caso, y a pesar que este escritor, fallecido debido a una agresiva Hepatitis C, hasta el día de hoy sigue ganando premios póstumos, y aún quedan obras póstumas a salir al mercado, en Chile, y si bien el círculo intelectual reconoce su talento y aporte a la literatura, aún no recibe ni premio ni reconocimiento que, por lógica, hace rato debió recibir si tanto lo alaban ahora.

Un caso que fué mencionado en los comentarios del artículo anterior, es el de Claudio Arrau, prodigio pianista nacional, quien fue considerado uno de los mejores intérpretes del Siglo XX, sería reconocido en Chile muy, pero muy tardíamente en su vida, en 1983, siéndole otorgado el Premio Nacional de Artes, luego de recibir un sinfin de reconocimientos en Europa y Estados Unidos, con más de 70 años en el cuerpo, y con un legado musical que, hasta el día de hoy, no es valorado por la grey que deambula por nuestras tierras.

El ejemplo que mejor ilustra, tristemente, este tema, es el de Roberto Matta, el último exponente del Surrealismo, es considerado (casi unánimemente) como uno de los genios de la pintura y la escultura, y como uno de los artistas plásticos más influyentes del siglo XX. Pero, no sólo fue artista plástico, sino también filósofo, arquitecto, y poeta, o sea, una mente creativa y reflexiva como ya no hay en la actualidad. Tristemente, su legado cultural fue ensombrecido por su exilio, luego del Golpe de Estado en 1973, y durante esos años en que Pinochet gobernó el país, poco y nada se hablaba de sus obras, poco y nada se recordaba de su legado cultural, y para peor, se fue eliminando, progresivamente, cualquier referencia hacia él. Una de sus obras más significativas, el mural que hizo junto a la brigada Ramona Parra, “El primer gol del pueblo chileno”, fue pintado y repintado durante ese período, y sólo en el 2008 se pudo recuperar esta obra. Recibiría el Premio Nacional de Artes en 1990, aunque el gesto no sería suficiente para compensar tantos años en donde Matta, primero por exilio, luego por salud, se mantuvo alejado de Chile, para morir, finalmente en 2002. Hagna la prueba, pregúntenle a un pendex que esté en la Media, si conoce a Roberto Matta, será suerte si lo confunden con Raúl Matas, y será también suerte si la mital del vulgo que compone este país recuerda a este artista; mucho menos, pensemos, si son capaces de reconocer alguna de sus obras.

Los triste de todo ésto, no es que no se conozca a estos artistas, y a otros que faltaron por mencionar, sino es lo que ya mencioné a destajo con Isabel Allende, el ninguneo reiterativo a estos artistas. Véanlo bien, salvo los Premios Nacionales que algunos lograron recibir (premios que, en todo caso, tienen tanto peso y credibilidad como artículo de Hombres Rudorsshh), casi nada se ha hecho para hacer notar sus obras a un público que solo consume lo que la televisión le ofrece. Y ahí queda el legado, obtienen 15 minutos de fama, y al rato, nadie los recuerda. Si en la 1º parte encontraba un sinsentido ese falso sentimiento de orgullo hacia “lo chileno”, cuando la gran parte de la producción artístico-creativa en nuestro país es más que mediocre, aquí ocurre todo lo contrario, son exponentes destacados en sus áreas (nos gusten o no), reconocidos en el extranjero, pero en su país, poco o nada se les reconoce.

Pero eso no es lo peor… En el próximo artículo, y cierre de este especial, hablaremos de esos artistas que, por el contrario, son conocidos por la gente, y los reconocen como chilenos, haciendo que la grey sienta hasta orgullo, pero con suerte, los susodichos son chilenos… Así es, hablaremos de Chilenos que no son Chilenos en la 3º parte… Hasta entonces.

5 Comments

  1. Buen punto de vista para esta nueva entrada dieciochera.

    Igual de Isabel Allende he leído el puro libro “De Amor y De Sombra”, que sin ser una weá espléndida, resulta ser un libro bien entrete que ayuda a matar el rato.

  2. Aca cabe demas el caso de Gabriela Mistral la cual fue ninguneada por ser mujer, profesora y marimacha. (buenas razones a fin de cuentas)
    y a la cual solo le dieron la dichosa cagá de premio nacional de literatura años despues de que se ganara EL NOBEL PO!!!

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