Monchos Chilensis

¿Kezaen de vivir del Pelado?... No zaen ná...

Hay algo que casi todos los chilenos compartimos, además de la nacionalidad, y no es precisamente un credo, una ideología política, ni menos una preferencia musical. No, este elemento unificador es tan grande y poderoso, que sería capaz de romper barreras sociales, culturales, y emocionales, si nos damos cuenta su existencia. Gracias a este elemento, muchas veces hemos podido sobrevivir, e incluso, darnos algunos gustitos que normalmente no podríamos disfrutar. Ese elemento unificador, esa característica que nos hace a todos los chilenos, hermanos, y en algunos casos, uno solo… Y es que, chilenos todos… ¡Somos unos bolseros de mierda!. Y así como tenemos un ícono cultural patrio que demuestra de mejor forma lo que es ser un bolsero de tomo y lomo, como lo es el Compadre Moncho, de la sempiterna serie “Los Venegas”, también es justo que, aquel palurdo que ha vivido dentro de una cueva durante estos años, entienda lo que es ser bolsero.

Que no se me entienda que condeno el ser bolsero, con que derecho podría hacerlo, si yo soy uno, y empedernido, pero lo que genera ser bolsero, es lo que, al menos, es digno de comentar… Así que… ¡Siga leyendo, y no espere que se lo explique ahora, no sea weón!.

La verdad sea dicha, no nos podemos resistir a la muestra gratis en un supermercado, al condimento de yapa dentro de nuestro snack favorito, ni las minas a echarse el perfume en oferta en el mall, o peor, la que viene en una lengüeta cagona en una revista vomitiva, y restregarlo por donde pueda; y es que si nos dan algo, sea lo que sea, nos sirva o no, nos guste o no, y aunque nos hagamos los giles, si es gratis, lo recibimos más que contentos. ¿Quién no logró pasar una noche de carrete de lujo gracias a la generosidad de un amigo o un conocido?; ¿Quién no ha podido hacer callar las tripas con algún almuerzo que salió de improviso, sin gastar un peso en él?; ¿Quién no logró entrar al cine, a un concierto, o a un evento similar, gracias a que alguien le hizo la paleteada y le compró la entrada?… Ya entienden el punto, ¿no?.

Sin embargo, cuando pasa eso, el “bolsero” cree tener derecho de pedir más, reclamar, criticar, y despotricar ante los mismos sujetos que le están dando gratis, algo que, lo más probable, no compraría, usaría, o disfrutaría, porque el bolsero no pondría un peso en él, aunque fuera de vida o muerte, claro, si es que puede evitarlo. Cuando alguien recibe algo a cambio, de manera gratuita, hace que aflore lo peor del ser, ya sea consciente o inconscientemente, ya que siempre esperamos “un poco más” de lo que recibimos. Así como el paracaidista que llega a un carrete, se toma las cervezas, y se queja que no hay alcohol; la mina de mierda que encuentra que el restaurant al  que la invitó el pastel de su pololo es de lo más ordinario y malo, a pesar de engullir los platos y bebidas más caros del menú;  el roto que se queja de la casa que el gobierno le regala, por ser muy chica para sus 8 hijos; o el flaite que se queja de lo lento del Transantiago, cuando el lacra entra sin pagar, y rompiendo lo que encuentra a su paso; el recibir cosas gratis, nos mal acostumbra, y nos vuelve unos malagradecidos de mierda, y unos weones despreciables.

Tomemos de ejemplo un hecho de hace pocos meses, cuando los brillantes gerentes de una cadena de cines en nuestro país, se les ocurrió regalar entradas para cualquier película. El resultado fué viejas aprovechadas, padres ingénuos, y cabros chicos que se aburrieron como ostras, y fueron empujados, golpeados, aplastados, y tratados como bulto, mientras los “adultos responsables” preferían sacrificar la salud e integridad física de sus retoños, en vez de abrir la billetera, y desembolsar en “entretención familiar”. Otro ejemplo, que viví en carne propia, fue lo que ocurrió el sábado pasado en el World Cyber Games 2010 Chile, realizado en el Movistar Arena. Durante unas semanas, se promocionó la inscripción por internet, de los asistentes; a la hora del evento, fácil 50.000 tacaños (entre los que me incluyo), fueron a perder tiempo y dinero a un evento en el papel gratuito, sólo para saber que no podrían entrar. Al final, se generó un caos de proporciones, exigiendo por un servicio que, además, ni pagábamos como para reclamar.

Afuera del Movistar Arena, en el WCG 2010 Chile

Allí es donde vuelvo al Compadre Moncho, un bolsero y cara de raja de tomo y lomo, pero que, al final, es una buena persona. Pero él enrostra lo peor de nosotros, y lo alabamos, y cómo no, si lo hace con gracia, y es divertido cuando le pide 10 lucas al Pelado Venegas para comprarse unas cervezas; pero no es divertido para nosotros que un mono culiado, como un flaite barrero, nos pida plata en la calle “pa’ apoyar al Bulla” .

¿Por qué muchos se acostumbraron a recibir todo gratis?; porque nosotros lo permitimos, y los que estuvieron antes que nosotros, así que propóngase reforzar el gusto de las cosas que uno obtiene con esfuerzo, créanme que muchas veces es más placentero y gratificante que algo que se recibe de yapa… ¿Es bueno bolsear?; depende de la situación, pero, regularmente, cuando pasa, existe una gran confianza entre individuos, que permite que esto ocurra… Ésto, o que el bolsero da tanta pena, y el que es afectado, prefiere regalar a tener que aguantar al weón patético… ¿Si recibo un regalo, debo recibirlo con buena cara o putear altiro?; sea buena persona, agradezca el gesto, primero, y luego diga sus acotaciones, siempre respetando al otro… ¿Es malo ser bolsero?, para nada, pero sea agradecido, mal que mal, si usted bolsea, en la mayoría de los casos, es gracias a la buena voluntad de otra persona, y una palabra de agradecimiento es bien recibida siempre, además de no costar nada.

Al final de cuentas, por algo el Compadre Moncho ha sido por tantos años el mejor amigo del Pelado Venegas, porque bolsero será, y en extremo; pero el entiende el valor del bolseo… Cuando lo haga, siempre de las gracias, y lo más probable, es que podrá seguir haciéndolo una y otra y otra vez.-

7 Comments

  1. Tremenda columna compa, debo reconocer que me sentí plenamente identificado porque estoy en esa edad que los amigos con más años que uno estan con pega y algunos se curan y les sale el Padre Hurtado que llevan dentro jajajajaja.

  2. Diste en el clavo! En mi caso, no podría decir que soy bolsero propiamente tal, o no como lo suele ser el chileno medio. Sólo tomo algo cuando me lo ofrecen previamente, y si quiero una paleteada gratis, siempre la pido cordialmente con un “por favor” de por medio. Y si no me dan… maní, no me haré mala sangre por eso.
    Pero puta que son enfermantes esos barsas de mierda que poco menos que se ofenden porque uno no les hace el amén para que tengan su “servicio” gratis o abusan descaradamente de ello. Y me acordé bastante de las furcias que ponen cara fea porque uno las trae a un lugar determinado (aunque pagarles la comida ya pasa a ser algo derechamente indigno).
    En fin… está buena tu entrada y habla precisamente de otra característica que padecemos muchos.

  3. uta realmente está plagada de bolseros esta tierra, yo en lo personal no me considero uno, si pido algo o me dan algo o lo que sea, lo retribuyo a la brevedad

  4. A mí me dan risa algunos pelotudos que te piden prestada plata y cuando les pides que te la devuelvan, se enojan y se sienten prácticamente ofendidos, jajajajajajaja.

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